Un día creí tenerte y solo era una sombra de ti.
Seguí buscando y cuando estaba segura de encontrarte, desaparecías.
Ya con la certeza de que eras mía, me relajé y te esfumaste.
Querida "paciencia", huidiza, juguetona, traicionera, encantadora ..... me costó pero lo voy asimilando, no me perteneces, no te puedo poseer siempre, me enseñas cada día el esfuerzo y la consciencia que tengo que aportar para retenerte a mi lado, conmigo, dentro de mí.
Lección aprendida, eres mi trabajo diario, mi apuesta, mi conquista constante y te quiero conmigo.
Eres mi reto y un regalo de vida. Seguiré conquistándote
.
Hasta pronto.
Sagrario.


