Regalos de miel y regalos de hiel los que nos da la vida. A veces no podemos ni sabemos distinguirlos, los recibimos como algo extraordinariamente bueno y el resultado es nefasto. Son pruebas de fortaleza y resistencia duras de superar, por eso es necesario el trabajo de crecimiento personal, para que en momentos difíciles nos sostenga. Solo la buena gestión de las emociones y permitirnos por más que duela, el sentir lo que sea que surja de las entrañas sin juzgarnos, será el antídoto para salvarnos de la oscuridad.
"No es para tanto" y "Todo acabará bien", son mis dos frases favoritas y las que me tiran de la mano cuando las necesito. Esta bien tener cada uno las propias, que reconforten y fortalezcan en caso de necesidad. Aunque lo mejor es saber distinguir, aceptar, y disfrutar solo los buenos regalos.
Hasta pronto.
Sagrario.



