Vacaciones, calor (mucho calor) y visitas de seres queridos. Lo último, lo mejor en esta temporada. Anoche esperando a una amiga en el aeropuerto, las caras de los que allí estaban como yo y de los que iban llegando, eran un canto a la felicidad.
Qué alegría verdad, volver a compartir y disfrutar de pasar tiempo junto a amigos y familiares que hace mucho o poco que no hemos visto, sobretodo en el verano con días largos que invitan a pasar más tiempo fuera y con mucha más oferta de actividades.
Qué bien que todos estos acontecimientos nos lleven a poder desconectar un poco de la rutina y de nosotros mismos. Porque es muy sano parar y dar vacaciones a las preocupaciones y los problemas, seguro que después con fuerzas y entusiasmo renovado, aflora otra energía capaz de aceptar y resolver mejor y más eficaz cualquier conflicto.
Por todo ello, disfruta y sigue disfrutando de las vacaciones, sean de trabajo o de ti mismo, permítetelas porque son terapéuticas y muy saludables.
Feliz y próspero verano.
Hasta pronto.
Sagrario.

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