Y como todo tiene
un final, aquí llega el mío en este mi viaje a UK.
Comenzó el día 3
llegando a Londres para celebrar de la mejor manera que podía imaginar, el día
internacional del voluntario y el noveno aniversario de la fundación del
teléfono de la esperanza de Londres. Lo
pasamos genial junto a los compañeros de aquí , bastantes de Murcia y
alrededores, y la presencia especial de Alejandro Rocamora y esposa.
Jesús Madrid, al
que todos queremos y admiramos {por su sabiduría y aportación fundamental para la formación que todos los voluntarios y
participantes en talleres y cursos necesitamos}, nos presento su nuevo libro.
Muy de agradecer su lenguaje sencillo y el medio kg de peso que le ha quitado
con respecto al anterior. Ya nos vamos haciendo mayores y sería mucho gasto con el fisio. ;]]].
Me ofrecí para
ayudar o participar en lo que necesitaran y me encargaron la presentación del
evento y la gala de aniversario junto a Ernesto. Una nueva faceta que no había
tenido la suerte de comprobar y que me ha encantado, sobretodo rodeada del
cariño y comprensión de tantas personas queridas, que supieron perdonar mi
pérdida de voz por la emoción en algunos momentos.
Me he sentido
como en casa y a Nancy { la presidenta del teléfono}, como una hermana. Me ha
alojado en su casa y he compartido con ella todo el tiempo que he estado en
Londres. No tengo palabras para agradecerle que me haya convencido para venir y
haber podido compartir toda esta experiencia tan gratificante y enriquecedora.
He quedado encantada con la labor que están desarrollando
nuestros compañeros aquí, superando dificultades y obstáculos realmente difíciles,
sin perder la ilusión y la perseverancia por conseguir sus propósitos de ayudar
de la mejor manera posible a todo el que lo necesite, con la filosofía que
siempre ha tenido el teléfono de la esperanza. GRACIAS!!! En mayúsculas, con
todo mi respeto y de todo corazón.
Y para rematar el
viaje, he aprovechado para darle una sorpresa a mi hijo en Oxford. No le avise
que venía, y ver su alegría al abrazarle fue emocionante. Compartir estos tres días
con ellos un verdadero placer. Las niñas y Zenda un encanto. Y el arroz al
horno que nos prepararon Yissela y Monty como recibimiento … im-pre-sio-nan-te {porque
en dos palabras se queda muy corto}.
Me voy con el corazón
partio , como dice la canción. Espero volver pronto a seguir disfrutando de
todo lo que dejo aquí. De momento me llevo el haberlo vivido intensamente, y un
precioso recuerdo de toda la experiencia.
Vivamos conscientemente……. Vale la pena !!!
Hasta pronto,
Sagrario.

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