miércoles, 22 de julio de 2015

UFFF...!!!




Qué poca importancia damos a veces a las cosas , y ello es lo que hace que esta vida se vuelva complicada.

Dejarse llevar está genial, sobretodo si se elige la ocasión, aunque hacerlo inconscientemente, puede llevar a situaciones difíciles, tanto como se pueda imaginar. A veces las cosas más sencillas pueden convertirse en amargura, si no has estado atento y previsor, incluso pueden no tener solución.

Os cuento un caso sencillo y posible en vacaciones:
Una pareja planea sus vacaciones a Sudáfrica, piden permiso en el trabajo, se compran los billetes con tiempo, todo genial. Dos días antes, se ponen a preparar las maletas para no agobiarse, y al buscar los pasaportes, uno de ellos está caducado. Además esta persona es española y vive en Inglaterra. Ósea que tiene un día para ir a España y solucionarlo porque en el Consulado de Londres no se lo dan en tan corto tiempo.

Todo se convierte en una pesadilla, con gasto de energía, tiempo, dinero, agobio insufrible. Solo por un despiste y falta de consciencia. Algo tan sencillo, se ha convertido en una gran complicación. Esta vez ha tenido solución, aunque la energía consumida es incalculable. Una buena lección para valorar la responsabilidad y la consciencia. Dudo que se vuelva a repetir, la prueba ha sido muy difícil.

Para poder disfrutar y desconectar, hay que prepararse previamente con atención plena, no se puede olvidar esta premisa.

Feliz y próspero viaje!!!.

Hasta pronto.

Sagrario.

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