Este viaje-retiro de cuatro días, me ha llevado al camino del sentido de las cosas. Ese camino que andamos cada día, sin ser demasiado conscientes. Por eso a veces es bueno parar para seguir andando.
Hacer un reset, limpiar lo que sobra y sacar las cosas importantes que se van dejando por los rincones del ser como quien no quiere la cosa, con el riesgo de que salgan cuando menos te lo esperas, a veces para bien y otras no.
Me siento afortunada por haber podido disfrutar, recordar, sorprenderme, descubrirme, vivir de forma intensa y consciente en un ambiente diferente al cotidiano. Aunque el trabajo hay que seguir haciéndolo cada día y para siempre, si queremos una vida plena y auténtica.
Os dejo una reflexión que me inspiró el primer amanecer con el sol que pude ver.
AMANECER.
Anoche estaba invitada a una fiesta privada y rechacé la propuesta por disfrutar de este amanecer que ha traído mucho más de lo que me esperaba.
Podría haber tenido la oportunidad de conocer a gente interesante, aunque pensé que lo más interesante para mí en este momento y el motivo de mi viaje, es seguir conociéndome yo.
Ha sido el despertar del alma, de la consciencia, de la pasión, del amor por mi trabajo y de la fuerza para hacer de ello mi forma de vida.
Me hace inmensamente feliz tener la oportunidad de poder ayudar a los demás y voy a seguir en ese camino, que es el mío.
Hasta pronto.
Sagrario.

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