miércoles, 4 de mayo de 2016

#padres

Que día tan especial el de la MADRE, y también el del PADRE claro que sí. A pesar de ser un invento comercial, es bonito tenerlo festivo.

Para los que se estrenan como tales, (está en mis recuerdos) es algo tan grande y te llena tanto de plenitud, haber creado ese ser y tener su vida en tus manos,  que estás deseando celebrarlo. Para los que ya podemos ser abuelos, si cabe aún más, porque ese amor a los hijos se ha ido desarrollando y creciendo con el pasar del tiempo y las dificultades que la vida ha ido poniendo en el camino. Las diferencias que han podido surgir en algunas etapas, como superar la adolescencia con éxito, haberles consolado en sus primeros fracasos sentimentales o escolares, intentar ser fuertes al verles sufrir por algo que ellos solos pueden superar sin interferir más de la cuenta. Verles levantarse y salir de crisis, a veces sin tener tiempo de haberles dado la mano. Ese orgullo de ser padres de nuestros hijos.

La otra parte, sin responsabilidad en los principios, la de ser hijos, aunque sí con gratitud por habernos dado la vida, es muy distinta. Tanto que parece olvidarse en ocasiones. Pasamos por etapas en que solo tenemos derechos, después nos acercamos a ellos cuando nos vamos igualando en las etapas de la madurez, y acabamos haciendo casi su función cuando se hacen mayores. En este caso, los que gozamos del regalo de tenerles.

De cualquier manera, estén aquí o en otra dimensión, siempre nos acompañan, por eso celebremos en su compañía o con su recuerdo, algo que todos sin ninguna diferencia tenemos en este mundo, ser hijos o padres.

FELICIDADES!!!

Hasta pronto.

Sagrario.

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