miércoles, 24 de mayo de 2017

#miedosfuera

Un día de estos, andando sola por una carretera en medio de la noche, se filtro por alguna grieta de mis temores, el miedo a que me pudiera pasar algo, que alguien me atacara sin poder defenderme. Andaba creciendo mi inquietud, cuando empecé a escuchar el ruido de un vehículo que andaba lento tras de mi. Difícil relatar mi inquietud, quise distraerme pensando en lo a gusto que me había sentido cenando con una amiga muy querida, acompañándola en difíciles circunstancias, también en lo poco que me quedaba para llegar a mi destino, aunque nada me apartaba de aquel sonido, así que decidí darme la vuelta y enfrentarme a él ……. Jamás pensé que podría alegrarme tanto al ver el camión de la basura.

Hace dos días ante el atentado de Mánchester, me volví a plantear lo absurdo de algunos miedos, ya que en estos tiempos, estaría mucho más justificado sentirlos en las aglomeraciones, lo que parece que favorece a esas mentes enfermas y enfermadas por ideologías radicales y fanáticas.

En cualquier caso unos miedos se pueden remediar con tener más precaución, y a los otros no hay que permitirles entrar en la mente, ya que sería darles fuerza y valor a esos actos terroristas, y hacerles conseguir sus horribles propósitos, acobardarnos y condicionarnos la vida.

Y a la vez que cerramos la puerta a los miedos, podemos echar otra vuelta más de llave para que no entre bajo ningún concepto el odio o el rencor, ni siquiera ese daño (que nos afectaría mucho más personalmente,que a los que maquinan dichas atrocidades) se merecen.

Sigamos caminando de la mano de la compasión y el perdón, que seguro que nos hacen más fácil el trayecto.

Hasta pronto.


Sagrario.



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