miércoles, 19 de julio de 2017

#refugio

Qué bonita experiencia visitar el túnel de la vida , llamado de la esperanza porque venía la gente a salvarse de las bombas. Les avisaba una sirena y se refugiaban hasta que la misma sirena volvía a tocar como aviso de fuera de peligro, y ya podían salir, con la incertidumbre de lo que podían encontrarían fuera, tendrían su casa, o solo quedarían escombros?

A lo largo de la vida, se nos pueden presentar otro tipo de bombas, situaciones capaces de romper nuestra estabilidad, aunque no destrocen nada en el exterior, ni dañen a los demás. Estaría bien entonces tener la opción del refugio en nosotros mismos al ver venir una situación difícil. Podría ser un espacio de aceptación y gestión, donde parar para asimilar y encontrar la mejor solución antes de enfrentarse de cara con el problema. 

A veces en el desenlace, perdemos nuestro lugar de confort, como los que salían del refugio y ya no tenían su casa. Aunque si el trabajo ha estado bien hecho en el retiro, seguro que aparecerán fuerzas para construir un espacio nuevo donde seamos más conscientes, más maduros, más auténticos, y el esfuerzo traerá las mejores recompensas, sobretodo experiencia, conocimiento y seguridad para afrontar nuevos retos. La vida nos los tendrá siempre preparados, sean del índole que sean, no es de dejar que nos hagamos ociosos con ella.

Pongámonos en marcha hacia la construcción de ese espacio íntimo donde retirarnos a meditar como subir cada uno de los escalones de la vida, para poder llegar a esos reyanos que nos esperan en cada tramo,  y poder descansar en ellos con la satisfacción del esfuerzo realizado y el trabajo bien hecho.

Vamossss!!!

Hasta pronto.

Sagrario.

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