Y de nuevo la tomatina, mi segunda vez, y esta aunque no saldrás en las fotos, estarás conmigo como siempre, en mi memoria y en mi corazón.
Más de un año y medio desde que te fuiste de este mundo y sigo creyéndote aquí, es tan difícil aceptar algo tan imprevisible. Entiendo mucho mejor a las personas que pasan por este tipo de duelos y lo complicado de superarlos. Voy siendo consciente de cada etapa superada y de lo que cuesta pasar a la siguiente, también de los pasos hacia atrás de vez en cuando, sobretodo en fechas especiales o cuando se escucha alguna canción que trae recuerdos de vivencias intensas.
Cada vez que paso cerca de donde están tus cenizas miro y te mando con el pensamiento palabras que describen mis emociones, y excepto en alguna ocasión que me llega a superar, mis sentimientos cada vez son menos tristes, trato de imaginar los mejores momentos que compartimos y lo mucho que nos hemos reído y disfrutado juntas. Así dedicarte una sonrisa en lugar de lágrimas.
Con tu marcha me has enseñado a ir comprendiendo y aprendiendo a gestionar el dolor de una pérdida y la aceptación de la ausencia. También a entender mejor la vida con su final incluido. Aún queda trabajo, pero poco a poco y con voluntad se que lo voy a conseguir.
De momento y agarrando la vida con las dos manos, hoy toca disfrutar de la fiesta y de los amigos con los que la voy a compartir ....... incluyéndote.
Todos sin excepción tenemos que pasar por el duelo de alguna pérdida y a pesar de la tristeza, la impotencia, la rabia y tantas emociones más, siempre se aprende mucho, sobretodo y lo más importante, a seguir adelante viviendo con ello.
Hasta pronto.
Sagrario.

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