Cuestión de raíces, las nuestras, las que gestaron nuestro ser y las que lo siguen haciendo a lo largo de la vida. Algunas ramas se van rompiendo, otras nos las arrancan sin piedad, pero las raíces persisten para siempre, aunque en ocasiones no sean visibles y nos olvidemos, ellas siguen ahí dándonos su esencia, lo básico y necesario para seguir creciendo.
Ser conscientes de ellas y cuidarlas con esmero, será lo que fortalezca y asegure el mantenernos en pie y ascender sin miedo.
Riegos de esperanza, ilusión y cariño, serán los mejores elementos para que su energía fluya y se reparta, si somos constantes en esta tarea.
Hasta pronto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario