viernes, 1 de diciembre de 2017

#sueños

Hace muchos años cumplí uno de mis grandes sueños que era ir a Nueva York, tuve que volver tiempo después con una estancia de un mes para llegar a valorar y sentir lo que yo esperaba la primera vez, y superar la decepción que había sentido en mi viaje soñado. Así fue, como era de esperar cambió mi perspectiva y volví enamorada de la gran manzana.

Tenía otro sueño, este muy posterior, y me di cuenta que lo había olvidado, cuando mi hijo me cuenta que se había regalado ir al concierto de André Rieu, fueron muchas emociones las que surgieron y me zarandearon, además encontradas y opuestas. Primero la sorpresa y alegría de saber que mi hijo tiene mi misma ilusión por esa cita, emocionada de que lo vaya a disfrutar, y después, tristeza al ser consciente de que mi memoria parecía haber borrado algo que yo tenía como un sueño, ir a ver el espectáculo de este gran violinista, director y compositor.

A veces el trajinar con la vida y la intensidad de atención y consciencia que nos exige en algunos momentos, hace que olvidemos las cosas que pueden ser motor en nuestro existir. La ilusión es el aceite que mueve ese motor y precisamente los sueños tienen el poder de activar esa ilusión. Por ello hay que recordarlos, perseguirlos y lograrlos, tenemos que ser conscientes de ellos y tenerlos muy presentes para no salirnos del camino.

Que todo haya pasado así, por causalidad, me predispuso a ponerme a ello y además como premio-regalo, he elegido una ciudad que tengo mucha ilusión por conocer, donde visitare una chica maravillosa que está deseando enseñarme su tierra, y por si fuera poco, he trasmitido mi aventura con tanta ilusión que se apunta una amiga a venir conmigo..... se puede pedir más?

SIIIII, tener los sueños siempre presentes.

Hasta pronto.

Sagrario. 29|11|17


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