Llegaron como suele pasar en la primera sesión, tocados por el dolor, la frustración y la rabia, aunque con la ilusión y la confianza de poder conseguir en estas nueve semanas, sanar y aumentar el aprecio personal, para poder seguir su camino con más seguridad y confianza en sí mismos. Con nuevas herramientas para enfrentar mejor, las dificultades que la vida nos va poniendo delante, cosa natural y continua en este camino de rosas con espinas.
Por mi parte, de nuevo encantada de ser la coordinadora, aportando conocimiento, experiencia y todo el respeto. Confiando plenamente en la dinámica y resultados de este trabajo, respaldado por todos los años que se lleva realizando en el teléfono de la Esperanza.
Con todas estas premisas, el éxito está asegurado una vez más, aunque no es fácil, ya que como siempre, el trabajo será intenso. Mirar hacia dentro duele a veces, pero hay dolores que curan, y este es uno de ellos.
Comienza de nuevo la aventura.......
Hasta pronto.
Sagrario.

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