Días de lluvia, viento, y paraguas que protegen rotos. Parece que este año quiere acabar limpiando, y lo hace con fuerza y sin miramientos, para que el año que llega lo haga siendo nuevo de verdad sin tener que mezclarse con los posos de dolor, frustración y amargura que puedan quedar del pasado.
Recibir con el alma limpia y el corazón abierto, es la mejor forma de abrir nuestros brazos a todo lo nuevo de forma respetuosa y honesta, y también de dar una sincera oportunidad a todo lo que esté por llegar, que bueno o mejor, siempre será una enseñanza de vida, que nos ofrece la oportunidad de aprender a vivir un poco mejor cada día.
Ser conscientes de ello y tomarse el tiempo necesario para repasar los rincones del alma, dándoles la oportunidad de brillar de nuevo para dejar entrar lo que sea que tenga que llegar, será una buena despedida de algo que se va, agradeciendo todo lo que pasó, porque por todo ello nos vamos formando y convirtiendo en lo que somos.
FELIZ Y PRÓSPERO 2017
Hasta pronto.
Sagrario.

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