martes, 18 de abril de 2017

#pascua

Se nos olvidó comer la mona, pero disfrutamos de buena y variada compañía, de ratos de charla interesante y multicultural, de la playa, de puestas de sol espectaculares, de paseos por el campo, de buenas cenas, de noches de baile y risas con agua de Valencia. 

También hubo tiempo para un par de días de paz, viendo el mar desde la montaña con el silencio y la quietud del ambiente, desde el lugar con más encanto de Altea, por lo estratégico y por el cariño y la energía que se respiran en esa preciosa casa.

Regalos de la vida, que a veces nos pasan desapercibidos, aunque compensa con creces estar atento y no perderse ninguno de ellos, sean de la índole que sean, a veces los que nos parecen peores, son los que más enseñanzas nos traen.




Se nos olvido la mona, pero nos acordamos de vivir conscientemente cada momento.

Vivan las Pascuas y cada día.

Hasta pronto.

Sagrario.

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