Hoy miramos el sol, desde un lugar espectacular contemplando su puesta, y solo con girar la vista tenemos delante una maravillosa playa. Hay regalos que la vida dá para compensar dolores y pérdidas que aunque naturales, siguen siendo dolorosas.
Y al ponerse el sol, el día fue dejando paso a la noche, y con ella la oscuridad, aunque en ese momento, dispuestos a disfrutar de una excelente cena, con la luz de la vela de la mesa, era suficiente, además del bonito ambiente que se conseguía con ella.
En otros momentos la oscuridad se nos cae encima como una losa, y su peso se nos hace insoportable. Y es justo entonces cuando hay que recordar que es solo un espacio de tiempo, que la luz siempre vuelve, solo hay que confiar y esperar.
La vida tiene esas dos caras, como cada uno de nosotros, por eso es interesante saber potenciar y disfrutar de nuestro lado de luz, para que cuando aparezca nuestro lado oscuro, poder aceptar, gestionar y transitar por él de la mejor forma posible, incluso a veces saber disfrutarlo sacando su parte positiva, que siempre la tiene, y si es necesario, echar mano de alguna llama, como es el cariño, la esperanza, la ilusión ..... que seguro dan calor y luz en la oscuridad del alma.
Hasta pronto.
Sagrario.

No hay comentarios:
Publicar un comentario