Estar en invierno y tener el privilegio de poder sentirte al cerrar los ojos, con intensidad además, como si quisieras revelarte a la época en la que estamos, y por ser quien eres decidir tú cuando y dónde te plantas y resplandeces con tu luz y calor, abrazando a esta tierra que vive por ti.
Estamos acostumbrados a conocerte y reconocerte tan a menudo (por suerte) en esta parte del mundo, que a veces dejamos de ser conscientes de ti, aunque parezca mentira para nuestros hermanos de otros lares, es así, sabemos que estás, te vemos ahí, pero la costumbre de tenerte, hace perder valor y reconocimiento de la parte consciente, y a su vez y como consecuencia, pérdida también de tu disfrute.
Así por desgracia, al tener esta faceta del acostumbrarse a las cosas, nos abstrae de ellas, nos hace perder el valor de su esencia, el valor de poder tener cerca no sólo cosas, sino personas, animales, experiencias ..... Somos demasiado rápidos en hacernos a casi todo, y casi todo necesita su tiempo, además si hablamos de cosas buenas que nos da el vivir, podríamos exigirnos y esforzarnos en seguir reconociendo y disfrutando de los regalos de la vida con intensidad y conscientemente SIEMPRE, seguro que nuestra felicidad se vería gratamente afectada.
Por todo esto, querido rey SOL, sigue enseñándonos tu cara sonriente y clara, acaricia nuestros cuerpos y nuestra tierra con tu calor, y enséñanos el valor de la vida, porque sin ti, ni siquiera podríamos existir en ella.
Hasta pronto.
Sagrario.

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