jueves, 25 de enero de 2018

#poder

En un paseo de espera maravillosa, esas que te aseguran emociones de las buenas, pedacitos de ilusión de esos que alimentan el corazón, que recuerdan que hay momentos felices asegurados, provocados por encuentros deseados, esas que se dan cuando una madre espera abrazar a su hijo y disfrutarlo intensamente durante tres días. Poco tiempo sí, aunque hay tiempos distintos, tan importantes, que ocupan un trocito de vida vivida, sin lugar para que se evapore ni un solo instante.

Pues en este paseo efímero, donde me lleva el ansia del encuentro, tropecé con la escultura de David y Goliat, algo que me distrajo recordando su historia. Esa historia que sin salir de dentro de nosotros mismos, encontramos en una lucha continua donde a veces vence el poderoso miedo y en el mejor de los casos le vencemos a él.

Hay que recordar esta historia y estar seguros de que el fuerte no es lo que parece, ni el débil tampoco, y que llevando el simil a esos momentos donde es tan difícil enfrentarse con algo que nos paraliza, tenerlo muy en cuenta. Con mucha ventaja además, porque sí hablamos del miedo, lo podemos destruir utilizando la misma fuerza y destreza con la que lo creamos, es todo nuestro..... SE PUEDE!!!

Hasta pronto.

Sagrario.

27/12/2017

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